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Thursday, 02 de September de 2010
Hospital de la medicina rebelde.26 de julio. Imprimir E-Mail
Escrito por Administrator   
Tuesday, 15 de April de 2008

Localización:  

Provincia: Granma

Municipio: Campechuela

Población más cercana: La Mariposa (3 Km.)

Dirección: Pozo Azul. Consejo Popular Miguel Sánchez

Otros elementos de localización: Plan Turquino, señalización y distancia hacia el lugar en Cienaguilla, Panamá, el aguacate y el sendero desde la Mariposa hasta el lugar.

Nombre original: Casa de Francisco Rosabal.

Uso original: Vivienda

Uso actual: Sitio Histórico, extensión del Museo Municipal de Campechuela.

Propietario: Museo Municipal (OPP)

Datos Técnicos:

Dimensiones: 60 m cuadrados

Construcciones: 4 en forma de bohíos

Fecha de construcción: 1958

Fecha de notoriedad: 1958

Fecha de declaración como sitio: 1983

Intervenciones constructivas: 1983, 1998, 2004 y 2006

Tipo de intervención: Restauración.

Estado de conservación: Bueno

Valores que posee: Histórico.

 

Relevancia Histórica:

 

Con la llegada a la Sierra Maestra de los doctores René Vallejo Ortiz y Manuel Piti Fajardo Rivero, surge la idea de crear un hospital para la atención de los rebeldes heridos. Dicha instalación en los meses de marzo y abril tiene un carácter nómada en las zonas del Aguacate y La Mariposa.

Durante el peregrinaje del hospital, muchas fueron las vicisitudes de los médicos y los atendidos pero se hizo evidente que no podían estar por siempre en esta situación. Debido a las condiciones de enmascaramiento de la zona de Pozo Azul se decide construir definitivamente el hospital allí. Fue designado para esta misión el capitán Horacio Rodríguez Fernández que se encontraba convaleciente de sus heridas, después de iniciada la labor este lugar fue visitado por El Che, quien con gran visión estratégica aseveró que ese no era el lugar adecuado, por cuanto era de fácil localización por parte de la aviación enemiga, además no había agua cerca y las condiciones para la vigilancia no eran adecuadas pues era fácil de cercar. El propio comandante, conocedor de la medicina y de las exigencias y necesidades de ésta, se dirigió entonces a la casa del campesino Francisco Rosabal, propietario de un lugar pintoresco llamado Pozo Azul, una casa con buen enmascaramiento, agua cerca, con difícil visibilidad por aire y por tierra, con una cueva cerca apropiada para esconder a los heridos en caso que fuera necesario. El campesino estuvo dispuesto inmediatamente a entregar su casa para la construcción del Hospital Rebelde.

El trabajo no era sólo en el hospital, parte del personal médico se dirigía a las zonas de combate para cargar los heridos en parihuelas. Muy cerca del hospital funcionaba una escuelita en la que impartían clases tanto a los rebeldes como a los campesinos de la zona, el maestro era el hermano del doctor René Vallejo: Antonio Vallejo.

El apoyo del campesinado era vital para abastecer de medicinas y avituallamiento el Hospital Rebelde, fue visitado en varias ocasiones por Clodomiro Acosta  Ferrales que gozaba del aprecio y el cariño de los campesinos de la zona.

En la medida que el Ejército Rebelde fue alcanzando nuevas victorias y consolidando nuevos territorios, el hospitalito se fue fortaleciendo, ya contaban con una cocina comedor, una casa para el descanso del personal médico y de enfermería, una sala con 10 camas y un quirófano, además de la mencionada escuelita.

Mucho contribuyó el Hospital de Pozo Azul en el desarrollo de la contienda y en la atención tanto de combatientes como a los campesinos de la zona, incluso hasta en la difícil situación de traer niños al mundo.

Cuando el 1ro de enero de 1959 se produce el Triunfo de la Revolución, el personal del Hospital se encontraba en plena faena, no pudieron bajar de inmediato pues tenían 9 combatientes ingresados y una campesina parida. Sacaron emocionados las banderas y celebrando el triunfo, pero nadie se movió de allí.

Al retirarse todo el personal, el hospital quedó abandonado, fue nuevamente ocupado por antiguo dueño, Francisco Rosabal, conservando su estructura.

En el año 1987, el Consejo de Estado, a petición de un grupo de combatientes de la zona, decidió restaurar el lugar, estableciendo allí una extensión del Museo Municipal de Campechuela. Con la ayuda de los campesinos de la zona se pudieron rescatar gran cantidad de objetos que fueron utilizados por el personal médico en ese lugar y que forman parte de la exposición permanente de este sitio.   

 

 
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