Robot Nico

El robot Nico está aprendiendo a mirarse al espejo, la semilla de la autoconciencia robótica

Su objetivo es aprender a reconocerse en el espejo para saber interpretar los objetos que tiene alrededor. Es algo que solo hacen el hombre y unos pocos mamíferos y supondría un gran paso en el mundo de la robótica. Justin Hart, su creador, se inspira en la psicología evolutiva y la neurociencia para incorporar el “yo” en los procesos de razonamiento robótico.

 La nueva generación de robots humanoides podrá reconocer su imagen, o al menos eso intenta un investigador de EEUU, que ha logrado que un robot identifique el  reflejo de su brazo.
Nico “registra el movimiento de su brazo en su campo visual y aprende cómo es la estructura del brazo, cómo se mueve a través del espacio, y la relación entre el brazo y su campo visual”, según explicó Justin Hart, doctorando de la Universidad de Yale
Es capaz de  razonar sobre una cosa que hay en su entorno de una forma que los robots no habían sido capaces de hacer antes
Su misión: aprender a reconocerse entero en el espejo para saber interpretar los objetos que tiene alrededor algo que, aparte del hombre, solo hacen unos cuantos mamíferos y que será un gran paso en el mundo de la robótica.
El siguiente paso en esta investigación es enseñar al robot a construir una idea de “sí mismo” más amplia que incluya su propia estructura en 3D, no solo la de su brazo, y también información sobre colores, para que aprenda a reconocerse.
Hart quiere someter al robot a la prueba del “espejo completo”, diseñada en 1970 por el profesor Gordon Gallup, que mide teóricamente en animales la capacidad que tienen de reconocer su reflejo en un espejo.
“Aunque se han hecho varios experimentos interesantes con robots y espejos en los últimos años, ninguno ha pasado todavía el test completo”, algo que Hart espera que Nico haga en los próximos meses.
Construir una idea de “sí mismo”
Hart, científico informático y aficionado a la robótica desde niño, comenzó su doctorado en Yale en 2006 y después de hablar del tema con su director de tesis, el profesor Brian Scassellati, se le ocurrieron las primeras ideas “que se han convertido en esta investigación en curso”.
Su trabajo se ha inspirado en la psicología evolutiva y la neurociencia, y trata de mejorar la robótica mediante la incorporación del “yo” en los procesos de razonamiento robótico.
Para el científico, lo “emocionante” es que el robot “es capaz de utilizar el conocimiento que ha aprendido sobre sí mismo para razonar sobre una cosa que hay en su entorno de una forma que los robots no habían sido capaces de hacer antes”.

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