La computación móvil está avanzando mucho más rápido de lo que lo hicieron otras tecnologías en sus inicios

El año pasado la venta de aparatos móviles superó por primera vez a la de los PC. Las aplicaciones más exitosas para teléfonos inteligentes llegan en poco más de un año al mismo público al que otras tecnologías tardaban décadas en llegar. ¿Cuáles son los límites de la computación móvil?

Cuando Facebook decidió gastar mil millones de dólares (unos 750 millones de euros) el mes pasado para comprar Instagram, una empresa de 12 personas sin ninguna fuente de ingresos, los observadores tecnológicos tuvieron que recalibrar sus velocímetros.

Facebook, la red social creada para ordenadores personales en 2004, pretende hacer una oferta pública de acciones que podría colocar su valor en 100.000 millones de dólares (unos 75.000 millones de euros). Instagram, que empezó a regalar su aplicación para compartir fotos creada para el iPhone en octubre de 2010, representa algo nuevo: un giro desde la Web y el PC a una especie de experiencia de consumo creada específicamente para aparatos móviles, especialmente para los teléfonos inteligentes.

La computación móvil está avanzando mucho más rápido de lo que lo hicieron otras tecnologías en sus inicios. A la radio le costó 38 años llegar a un público de 50 millones de personas, a la tele 13, a Internet cuatro, a Facebook tres años y medio. Instagram ha tardado 1,3 años. Eso sirve para explicar por qué, según se comenta, el fundador y director general de Facebook, Mark Zuckerberg , negoció el trato en privado a lo largo de un fin de semana. El mensaje es que estos son tiempos en los que o te mueves o te mueres, y solo los fundadores visionarios con un control total (y millones para gastar), serán lo suficientemente rápidos para mantener el ritmo.

¿Cómo de rápido está produciéndose el cambio? Las ventas de teléfonos inteligentes y tabletas superaron las de ordenadores personales por primera vez el año pasado. Un 42 por ciento de los habitantes de Estados Unidos. poseen un teléfono inteligente; en Reino Unido son más de la mitad, según cálculos de comScore. La semana pasada, mientras ofrecía las cifras récord de venta del iPad, el director general de Apple, Tim Cook, predijo que solo las tabletas (sin contar con las ventas de teléfonos móviles) pronto superarían el mercado de los PC. Hasta Afganistán está vendiendo licencias para su espectro 3G; allí el primer ordenador del que disponga mucha gente será uno móvil. Forrester Research afirma que dentro de cuatro años, a nivel global, habrá más usuarios accediendo a Internet desde aparatos móviles que desde PC. La firma de investigación de mercados recomienda que las empresas empiecen a reclutar personal para un nuevo puesto: director general de movilidad.

Manejarse en este cambio es un reto para todo tipo de empresas, esté su negocio principal relacionado o no con la tecnología móvil. Para muchos, los ordenadores de bolsillo ofrecerán beneficios enormes y evidentes a los compradores, clientes o empleados. Pero también existen grandes incertidumbres. ¿Denunciarán los empleados a las empresas por tener que trabajar desde un teléfono inteligente fuera del horario de trabajo? ¿El flujo de datos sobre los consumidores que pueden generar los aparatos móviles será tan útil como promete? A pesar de lo transparente que parece el acuerdo con Instagram, las cosas no están tan claras. Algunos observadores predicen que las aplicaciones nativas (es decir, aquellas que solo existen para tu teléfono, como Instagram), podrían ser un fenómeno con una corta vida.

Este mes Business Impact analiza las principales preguntas a las que se enfrenta la computación móvil ahora mismo y los factores que podrían servir para limitar o dar forma a su futuro. Esto incluye desde temas relacionados con los propios aparatos, como los tamaños de pantalla, la duración de las baterías y el crecimiento del consumo de ancho de banda, hasta las ventajas de las aplicaciones nativas respecto a la Web abierta.

Facebook es un buen ejemplo de la incertidumbre a la que se enfrentan las empresas. En la actualidad 488 millones de usuarios mensuales acceden a sus páginas desde aparatos móviles. Sin embargo, estas visitas no proporcionan “ningún ingreso significativo”, según el folleto informativo emitido por la empresa para su salida a bolsa. Los anuncios y juegos que Facebook vende a los usuarios de PC aún no sirven en el mismo sistema para teléfonos. Casi cualquier empresa presente en la Web, grande o pequeña, se encontrará siguiendo a los usuarios hacia un mundo de ingresos igualmente inciertos.

Los ‘bárbaros’ de los móviles ya están a las puertas de algunas industrias vulnerables. Durante la temporada de compras previas a la Navidad del año pasado, Amazon ofreció una aplicación que permitía a los compradores escanear códigos de barras en tiendas y luego comprar más barato en línea; los comerciantes tradicionales se indignaron. (Nadie, ni siquiera Amazon, ganaba demasiado dinero con estos enfrentamientos). Por otra parte, las tabletas y los libros electrónicos ofrecen un salvavidas para los editores que quieren cortar la hemorragia que sufre su negocio de títulos impresos.

Las empresas tecnológicas también se encuentran recalibrando sus estrategias en un momento en que el orden establecido de la era del mercado de los PC se derrumba. Apple y Google luchan por la supremacía. Samsung, un fabricante que decidió hacer grandes inversiones en el campo de los teléfonos inteligentes, acaba de terminar con los 14 años de reinado de Nokia como principal vendedor de aparatos móviles.

Estas carreras tecnológicas también plantean preguntas filosóficas, enfrentando el software de código abierto con el patentado y las plataformas móviles exclusivas contra la Web abierta. Apple controla férreamente el sistema operativo ligado a sus rentables aparatos y su tienda de aplicaciones. El objetivo de Google es aumentar los ingresos gracias a la publicidad de las búsquedas, y el código abierto de Android está disponible para cualquier fabricante de dispositivos.

En la actualidad, muchas empresas ofrecen aplicaciones nativas descargables que están aisladas de las búsquedas de la Web. Pero el HTML5 optimizado para aparatos móviles aparece como otra opción posible. No es tan funcional como el software para móviles, pero a los desarrolladores les permitirá evitar tener que pagar el 30 por ciento de sus ingresos a Apple y Google para vender aplicaciones. La revista Playboy, prohibida en la tienda de Apple por sus desnudos, fue de las primeras en adoptar HTML5 para el iPad; Financial Times hizo lo propio porque no quería pagar las tarifas.

Para los consumidores, la computación móvil sigue sirviendo principalmente para obtener información de los medios o hacer tareas básicas como mandar correos electrónicos, hacer fotos o buscar direcciones en un mapa. Pero la experiencia de computación móvil incluirá cada vez más interacciones diarias con el mundo que nos rodea: lo que creamos y lo que compramos, cómo trabajamos y cómo nos conectamos con la gente, los lugares y las cosas.

Esto nos lleva a hacernos preguntas sobre cómo interactuaremos con nuestros aparatos. ¿Cuál es el tamaño de pantalla óptimo? ¿Cómo de buenos acabarán siendo el reconocimiento de voz y el de gestos? ¿Cómo decidiremos cuál es el equilibrio óptimo entre velocidad de datos, coste de datos y duración de las baterías?

Algún día no tendremos que hacernos estas preguntas. La computación tendrá lugar en un continuo de aparatos, incluyendo ordenadores personales, ultra-books, teléfonos inteligentes con pantallas grandes y teléfonos que funcionan como ordenadores completos estando enganchados a la red. Cada vez costará más distinguir entre los distintos tipos de hardware a medida que vayamos almacenando más documentos y fotos en servidores remotos en la nube, accesibles desde cualquier lugar y no solo desde discos duros locales.

El mercado de los ordenadores móviles, cuyo nacimiento e implantación domina la mayoría de los titulares sobre tecnología en la actualidad, será una realidad ‘aburrida’ para la mayor parte de las empresas, afirma Craig Mathias, consultor sobre tecnologías inalámbricas desde hace mucho tiempo y presidente de Farpoint Group. “Dentro de cinco años las diferencias serán mucho más sutiles que en la actualidad”, sostiene. “No necesitaremos analistas de tecnologías inalámbricas, igual que ya no necesitamos analistas informáticos ahora mismo. Me buscaré otra cosa en la que trabajar”.

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