Nace el destacado compositor del territorio de Campechuela, Eduardo Saborit Pérez.

El 14 de mayo de 1911 (en el Registro de inscripción señala el 2 de junio) en la calle Caridad No. 30, en la ciudad de Campechuela, nace Eduardo Saborit Pérez, hijo de Eduardo Saborit Rodríguez, músico de profesión y arreglista de órganos, y de Pilar Pérez, ama de casa.

Desde joven mostró un carácter alegre y jovial, entusiasta y atento, sentía gran predilección por la música y su padre fue su primer maestro, por lo que comenzó los estudios de guitarra clásica como una forma de entretenimiento. Sin embargo, un amigo suyo y gran conocedor de su vida, al referirse al cambio que se produce en su vida como resultado de la enfermedad (de ejercer instrumentos de viento a guitarra), plantea: “Desde niño, manifestó una clara vocación por la guitarra. Ya en los primeros años de su juventud era un buen guitarrista…”

Al estallar la Segunda Guerra Mundial se necesitaban artistas para estimular a los soldados en el frente y en los hospitales, Eduardo Saborit accede al llamado y con su inseparable guitarra visita varios países de Europa. Al retornar a Cuba recorre la isla con su conjunto campesino.

Con el triunfo revolucionario el 1ro de enero de 1959, dedica su vida y obra a los logros de la Revolución, es así como compone varios himnos que responden al momento histórico vivido. Tuvo participación en la Campaña de Alfabetización fungiendo como asesor, compone la canción Despertar, inspirada en una carta que le envía un joven campesino a Fidel expresándole que había despertado de la ignorancia que estaba viviendo, compone además la música del Himno de la Alfabetización.

Su cultura y personalidad trascienden el continente americano, visita los países socialistas de Hungría y Alemania, así como Finlandia, España, Francia y la antigua Unión Soviética, es allí, en el balneario de Sovki, al realizar un recuento de los viajes realizados, durante tanto tiempo alejado de su Cuba bella, que compone la canción que lo inmortaliza: ¨Cuba, qué linda es Cuba¨, que fue aplaudida en el XVII Festival Mundial de la Juventud y los Estudiantes, interpretada por un coro dirigido por Cuca Rivero.

El 5 de marzo de 1963, a la edad de 52 años, le sorprende la muerte producto de un infarto. Con su deceso perdió la música y la Revolución uno de sus mejores y más altos exponentes que supo colocar su obra al servicio de la Patria.

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