Recuerdan en el JC Manzanillo IV la Protesta de Baraguá

En el aniversario 141 de la Protesta de Baraguá, este 15 de marzo con un matutino especial y vinculado con la escuela Patricio Lumunba, los instructores, usuarios de la instalación, pioneros, maestros y vecinos de la comunidad  recuerdan aquel acontecimiento histórico, con Charlas, canciones, poesías, dramatizaciones, de esa gloriosa página, en la cual Antonio Maceo no aceptó la propuesta de paz sin independencia.

La Protesta de Baraguá es de toda Cuba, un hecho que enorgullece al pueblo. La trascendencia de este acto, expresión acabada del espíritu revolucionario de los cubanos, demostró que los jefes, oficiales y soldados que sobre sus hombros habían llevado el peso y las penurias de aquella guerra, no estaban dispuestos a renunciar.

La heroica actitud asumida por Maceo y la tropa bajo su mando ante el vergonzoso acto protagonizado por quienes se abrogaron el derecho inconsulto de deponer las armas, adquiere mayor dimensión cuando fue precisamente aquella protesta la que se encargó de demostrar al general Arsenio Martínez de Campos, jefe español participante en el Zanjón, y al mundo, que los firmantes del pacto no podían en modo alguno representar los intereses y posiciones de la generalidad porque numerosos libertadores no renunciaban a sus ideales y, por lo tanto, no rendían las armas si con ello no obtenían, como condición mínima, el cese del infamante régimen esclavista.

Trascendental, por lo valiente, oportuno y firme de los planteamientos, pues no solo consolidó el pensamiento revolucionario cubano en momentos de profunda crisis moral sino que reafirmó los objetivos básicos de la rebeldía nacional: la independencia de Cuba y la libertad de los esclavos

Baraguá constituyó la reafirmación expresa del amor a la independencia y a la justicia social, y de hacerlo constar se encargaron los revolucionarios más puros, negados a dejar caer la espada.

Con su actitud, Maceo y sus seguidores, a la vez que salvaron su honor de combatientes enaltecieron el de Cuba, legando a las generaciones posteriores la posibilidad de proclamar con orgullo que, desde el primer empeño, los revolucionarios cubanos jamás han sido vencidos ni derrotados.

Así lo manifestó Fidel en ocasión del centenario del histórico gesto:

“(…) con la Protesta de Baraguá llegó a su punto más alto, llegó a su climax, llegó a su cumbre el espíritu patriótico de nuestro pueblo; y que las banderas de la patria y de la revolución, de la verdadera revolución, con independencia y con justicia social, fueron colocados en su sitial más alto.”

 

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