Verano a todo color en Joven Club de Jiguaní.

Apenas comenzó el mes de julio, arrancó esta suerte de fiesta gigante y sostenida, que tiene en la muchachada motivo y destino prioritario; y que –con sobradas razones- ellos, los niños y adolescentes, aprovechan entregados a un jubileo, que se traduce en playa, campismo, joven club a golpes de teclas y videojuegos, ¡porque nada en Cuba despierta más pasión e interés que los niños! No hay otra cosa que preocupe y ocupe por encima de ellos.

Cualquier niño cubano, con independencia de origen o raza, empieza a ser una preocupación para el Estado cubano desde que es un diminuto puntito en el vientre de su progenitora. Se estrena al mundo inmunizado contra 13 enfermedades, y el médico pisándoles los talones; un ejército de maestros, que de una u otra manera, le acompañarán toda la vida, sin mediar honorario alguno. Cada septiembre, sin susto, a vivir la magia de un nuevo curso escolar, no importa sin niño sano o con discapacidades.

De estas bondades disfrutan hoy los niños jiguaniceros que prefieren los videojuegos en el Joven Club , lugar de esparcimiento y a la vez de conocimiento para ellos, que algunos desde edades muy tempranas sin haber tocado una máquina antes dan sus primeros pasos en este gigante mundo de la informática gracias a los logros de la Revolución.

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