Baliño, Mella y Fidel

Baliño, Mella y Fidel

El 16 de agosto de 1925 confluyeron varias generaciones de revolucionarios cubanos, comunistas de corazón, que anhelaban la redención de la clase obrera y el pueblo cubano. Entre ellos se encontraban los pilares fundacionales del primer Partido Comunista de Cuba.

Hoy la Historia de Cuba los evoca y el camino escogido tiene más vigencia que nunca.

El primer Partido Comunista de Cuba surgió como eslabón de empalme con el ideario martiano.

“Su creación fue, sin lugar a dudas, uno de los momentos más importantes en la historia política de nuestro país. Ello tiene lugar en condiciones difíciles: un país sometido a la intervención neocolonial norteamericana, bajo la presión de una ignominiosa Enmienda Platt, que justifica el derecho constitucional a la intervención por parte de Estados Unidos en Cuba.

Pero la mayoría de los miembros de esta organización, pertenecientes muchos al movimiento sindical, no disponían de la formación política de sus líderes más preclaros, como Mella y Baliño.

Por eso se crea una Comisión  para redactar el programa educacional y se encargara de las clases y conferencias a impartir, de obligatoria asistencia para los militantes. Gracias a estas lecciones y al espíritu de lucha de sus integrantes, sus miembros fueron comprendiendo lo que debe ser “un partido marxista-leninista, con una estrategia marxista-leninista, una táctica marxista-leninista y una interpretación de los problemas sociales y políticos».

En las actas del Congreso de Constitución de aquel Primer PCC se plasmó con total claridad los propósitos de avanzada sostenidos en su programa de lucha, en el que asumían el compromiso de trabajar arduamente en todos los sectores de la población: los trabajadores, campesinos, mujeres, los jóvenes y los intelectuales, con el fin de garantizar la más estrecha vinculación de ese partido con las masas.

“Mella, desde el primer instante, descolló como un extraordinario combatiente revolucionario. Inició en la universidad la Reforma Universitaria, vinculó los estudiantes a los obreros, organizó el Primer Congreso de Estudiantes, fundó la Universidad José Martí. A los pocos años, ya no solo era un dirigente estudiantil, sino también un dirigente de la clase obrera cubana y rápidamente alcanza la dimensión de dirigente latinoamericano”.

“Ese partido realizó una extraordinaria labor de concientización de la clase obrera y del pueblo. Impulsa las organizaciones sindicales, campesinas, femeninas y juveniles; lucha incansablemente por los derechos de los obreros y los campesinos.

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