El Joven Club de Campechuela 1 recuerda la muerte del escritor y patriota cubano José Antonio Saco.

El Joven Club de Campechuela 1 recuerda la muerte del escritor y patriota cubano José Antonio Saco.

En el Joven Club de Campechuela 1 se realizó un conversatorio en homenaje al gran patriota cubano José Antonio Saco, en donde se expusieron las grandes cualidades de este hombre, el cual se destacó por su postura opuesta a la esclavitud y contra la anexión de Cuba a los Estados Unidos.

José Antonio Saco y López-Cisneros nació en Bayamo, el 7 de mayo de 1797. Discípulo de Félix Varela, al cual sustituyó en la Cátedra de Filosofía del Seminario de San Carlos en 1821, donde también se desempeñó como profesor de Ciencias Físicas, además de  sociólogo, periodista, historiador y economista.  Fue uno de los fundadores de la Academia Cubana de Literatura, por cuya defensa fue deportado según órdenes del capitán general Miguel Tacón, en 1834, trasladándose en un primer momento a Gran Bretaña, con posterioridad a Francia, y finalmente a España.

Publicó su primer artículo de carácter político en el Diario del Gobierno Constitucional de La Habana, a la altura de 1820. Realizó estudios en los Estados Unidos entre 1824 y 1826, y publicó en ese país su traducción al español de la obra de Johann Gottlieb Heinecke titulada: Elementos de Derecho Romano. Tras dos años de residencia en Cuba retornó a los EE.UU., donde junto a su maestro Varela fundó El Mensajero Semanal, en 1828, dedicado a temas económicos y políticos de Cuba e Hispanoamérica, y donde sostuvo una acerba polémica con el español Ramón de la Sagra, motivada por la crítica de éste a José María Heredia.

Saco vivió en Barcelona desde 1877, donde falleció y fue sepultado el 26 de septiembre de 1879, pero cumpliéndose una voluntad testamentaria sus restos mortales fueron enviados a Cuba, recibiéndose éstos en La Habana el 17 de agosto de 1880, donde fueron expuestos en la Real Academia de Ciencias Médicas, Físicas y Naturales de La Habana.

Tres días más tarde se verificó el sepelio en el Cementerio de Colón, bajo una severa represión que impidió cualquier tipo de manifestación pública, en la despedida de quien había solicitado que en su tumba apareciese el siguiente epitafio: “Aquí yace José Antonio Saco, que no fue anexionista, porque fue más cubano que todos los anexionistas”.

Comparte en las redes sociales

Escribe un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *