La tendencia anexionista, atajada en sus principios, perdió su prestigio

La tendencia anexionista, atajada en sus principios, perdió su prestigio

La tendencia anexionista adoptó una nueva modalidad. Con la intervención yanqui de 1898 y la posterior imposición de la Enmienda Platt (1901).  La mayor parte de la burguesía cubana no vio en el oprobioso apéndice constitucional una afrenta a la soberanía nacional sino una póliza para su seguridad y bienestar.

No es de extrañar que ante las leyes revolucionarias hayan buscado refugio al sur de la Florida. Incapaces de derrotar por sí mismos a la Revolución, como se evidenció en Girón y el Escambray, suplicaron por una invasión armada yanqui a Cuba. Al estilo de las recientes a Irak, Afganistán y Siria.

Como en tiempos de Saco, han hallado aliados en el Congreso estadounidense, que sigue emitiendo créditos para una radio que no se oye y una TV que no se ve, aparte de mantener leyes extraterritoriales, como la de Ajuste Cubano, Helms-Burton, Torricelli y demás engendros, para el agravamiento del bloqueo.Ademas  de  matener esa  tendencia anexionista que apoyan los lacayos del imperio.

A un siglo de distancia, el pueblo cubano, que tanto combatió al anexionismo en el siglo XIX y al injerencismo político y económico yanqui en el XX, no se ha cansado de luchar ni se cansará. Los verdaderos defensores de la nacionalidad y la cubanía, somos más cubanos que todos los anexionistas juntos, unos de los   ejemplo de  cubanía  un antiimperialista,   hijos  ilustre  de  Bayamo: José Antonio Saco y López-Cisneros, qué expresaba;

«Yo no puedo ser partidario de una anexión que, aunque pacífica y ventajosa por muchas razones, mataría dentro de unos pocos años la nacionalidad cubana”.

https://www.cubahora.cu

 

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