José Maceo y Martinillo

En horas de la mañana de hoy 5 de Julio se efectúo en el Joven Club Manzanillo II del Reparto Camilo Cienfuegos en la ciudad del Golfo del Guacanayabo un matutino especial con el objetivo de resaltar la vida y obra de dos hombres de la historia de Cuba.

Hijo de la madre inmortal Mariana Grajales y de Marcos Maceo, José nace en febrero de 1849 en Majaguabo, San Luis, Oriente, cuatro años después que su hermano Antonio. El afamado León de Oriente fue el único de la estirpe que combatió en las tres contiendas bélicas; de los 30 años que duró la gesta de independencia, participó en 28, pues sólo la muerte pudo bajarlo del caballo de la guerra. Al concluir la guerra de los Diez Años ya era coronel. Después de figurar entre los que protestaron en Mangos de Baraguá por el ominoso Pacto del Zanjón no salió de Cuba, y trabajó activamente junto a Guillermón Moncada, Quintín Banderas y Bartolomé Masó, en la zona oriental, para crear las condiciones propicias del nuevo estallido insurreccional.. Al término de la Guerra Chiquita, con grados de General de Brigada, llegó preso a Chafarinas (Africa) en 1880, y logró su fuga dos años después. Huyendo y en el exilio conoció Argelia, Nueva York, Kingston, Panamá y Costa Rica. Formó parte de la expedición que condujo Flor Crombet y que desembarcó por Duaba el primero de abril de 1895. Desde esa fecha y hasta que hizo contacto con las fuerzas de Periquito Pérez escenificó su increíble “Odisea”, sobreviviendo solo con cien balas y su Winchester, eludiendo la tremenda persecución de las guerrilleros de Yateras, alimentándose de naranjas agrias y caminando un aproximado de cuarenta leguas. José Maceo combatía siempre al frente de su tropa, revólver en mano que de vez en cuando disparaba volviéndose después a los suyos para darles ánimo. El día de su caída en Loma del Gato estaba próximo a un encuentro con el Generalísimo Máximo Gómez. Se había ganado el respeto hasta de sus enemigos que lo temían; por su decisión y coraje convertía en victorias aparentes derrotas. Participó en más de 1500 combates y tenía en su cuerpo 19 marcas de bala como medallas de luchador incansable por la independencia de Cuba

Martinillo, su estirpe revolucionaria se hizo notar con acentuado ímpetu en el gremio de torcedores del cual formó parte esencial, volviéndose símbolo del mismo y figura de obligatorio recuento si de enfrentar desigualdades y patrañas se trataba. Dichas acciones le permitieron dar pasos muy certeros en tal sentido como la fundación del Partido Socialista de Manzanillo y el Círculo de Trabajadores Carlos Marx.

Su accionar fue decisivo además en la formación de gremios en diferentes sectores laborales, lo que sin dudas dotó al movimiento obrero manzanillero y oriental de una unidad que era más que necesaria en aquellos tiempos en los que se batallaba sin descanso contra los maltratos sociales de la República Neocolonial.

Otro de sus méritos fue el combate ideológico mediante interesantes publicaciones como El Radical y El Socialista, mediante los cuales reflejó con su puño y letra todos los sentimientos que albergaba en sus interior a tiempo que convocaba a la clase obrera a volverse una fuerza indestructible contra los títeres de la República.

Comparte en las redes sociales

Escribe un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *