¡Supercomputadoras en Cuba!

¡Supercomputadoras en Cuba!

Nuestro país ha dado pasos significativos en el desarrollo de las supercomputadoras. Se usan frecuentemente para obtener una potencia de cómputo superior, que permita resolver problemas muy complejos de la ciencia, la ingeniería o el mundo de las finanzas

Computadoras que en apenas unos segundos puedan procesar terabytes de datos, modelar el análisis de la dinámica molecular y del genoma humano, informar acerca de los pronósticos del clima e incluso sobre la detección de fraudes bancarios y el diseño de productos comunes como pañales para bebé y automóviles, pudiera parecer algo lejano, de ciencia ficción, y completamente ajeno al escenario cubano. Sin embargo, existen, y nuestro país también ha dado pasos significativos en el desarrollo de estas tecnologías.

La supercomputación –tal y como explicó a Granma Karel Asael Barberena, especialista principal de la División de Infocomunicaciones de la Empresa de Tecnologías de la Información (ETI), de BioCubaFarma–, se usa frecuentemente para obtener una potencia de cómputo superior, que permita resolver problemas muy complejos de la ciencia, la ingeniería o el mundo de los finanzas.

En tal sentido, agregó, el término se usa para distinguir computadoras que poseen capacidades muy superiores del resto de los ordenadores. «O sea, son sistemas capaces de procesar un volumen masivo de datos a una velocidad imposible de alcanzar por una computadora de escritorio común en un tiempo razonable».

«Para que se entienda mejor, hay muchas ramas de la ciencia que no son posibles de estudiar mediante la experimentación, ya sea porque las pruebas en el terreno demandan grandes recursos o porque resultan muy peligrosas, y simular estos problemas científicos en una PC normal demandaría miles o millones de horas.

«La solución fue entonces unir equipos informáticos que trabajaran en paralelo, y juntar toda esa capacidad de procesamiento. Eso viene siendo en sí la computación de alto rendimiento (HPC, por sus siglas en inglés).

«Los enormes recursos que se generan a partir del uso del hpc pueden emplearse en el diseño de transbordadores espaciales hasta en nuevos medicamentos, además de la creación de efectos especiales de la producción cinematográfica y la predicción del valor de las acciones de una empresa, entre otros».   

En correspondencia, explicó Asael Barberena, uno de los sectores en que la supercomputación tiene en la actualidad más impacto mundial es el farmacéutico. Al principio, por ejemplo, solo se utilizaba para descubrir qué molécula podía servir para crear determinado fármaco, pero hoy día, la aplicación de esta tecnología permite escanear hasta mil millones de compuestos.

«Y esto ha ido en ascenso. Es muy probable que dentro de poco sea una práctica habitual que cualquier medicamento aprobado por una agencia regulatoria tenga que pasar antes por una serie de programas que predigan todas las posibles interacciones cruzadas y desequilibrios en su liberación controlada, y así, no encontrar estos problemas en las últimas fases de la etapa de ensayos clínicos».

Hay que tener en cuenta, dijo, que el impacto combinado de los nuevos recursos y técnicas informáticas, además de la creciente avalancha de datos está transformando muchas de las áreas de investigación.

Cuba es consciente de esta realidad, expresó. «Desde hace tiempo nuestra industria biofarmacéutica se apoya en el uso de esta plataforma computacional, especialmente para el procesamiento de las informaciones. No obstante, ha sido en los últimos años que ha alcanzado un mayor desarrollo, tanto por la puesta en marcha de infraestructuras computacionales, que favorecen el desarrollo de estudios de modelación y simulación, como también por las sinergias que se han establecido entre la industria y la academia».

Tomado del periódico Granma

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