Un día para nunca olvidar…Felicidades Mamá

Un día para nunca olvidar…Felicidades Mamá
Tiempo de lectura: 5 minutos

Día de las Madres. Celebración en honor a las madres, que tiene lugar en gran parte de los países del mundo. Aunque la fecha varía según el país, la festividad tiene en común rendir homenaje a todas las madres, manifestándose a través de regalos y eventos, fundamentalmente entre familiares y amigos.La conmemoración oficial del «Día de la Madre» se remonta a los tiempos de la antigua Grecia cuando Rea era la gran madre de los Dioses. A lo largo de la historia se van encontrando manifestaciones de esta celebración.

Origen

Es la tierna historia de una joven que pierde prematuramente a su madre. Una que concibió la idea de dedicar un homenaje, un día sin igual, para rendirle tributo a la madre. La estadounidense Ana María Jarvis de Philadelphia, luego de la muerte de su madre en 1905, decide escribir, a maestros, religiosos, políticos, abogados y otras personalidades, para que la apoyen en su proyecto de celebrar el «Día de la Madre» en el aniversario de la muerte de su madre, el 2do domingo de mayo. Tuvo muchas respuestas, y en 1910 ya era celebrado en casi todos los estados de los Estados Unidos. Viendo la joven Jarvis, la gran acogida a su iniciativa, logró que el Congreso de los Estados Unidos presentara un proyecto de ley a favor de la celebración del «DIA DE LA MADRE», en todos los Estados Unidos.

En 1914, luego de deliberar y aprobar el proyecto, el Presidente Woodrow Wilson firmó la petición que proclamaba el «DIA DE LA MADRE» como día de fiesta nacional, que debía ser celebrado el segundo domingo del mes de mayo. Posteriormente otros países se fueron sumando a la celebración y Ana Jarvis pudo ver a más de 40 países de diferentes partes del mundo en este acontecimiento sentimental que no tenía otro fin que rendir homenaje y enaltecer a ese ser que da parte de su ser para dar vidas, y aún su vida por el fruto de sus entrañas.

Cómo se originó en Cuba

En la noche del 19 de abril de 1920, se reunieron en la sociedad “Centro de Instrucción y Recreo” de Santiago de las Vegas, en la provincia de La Habana, como acostumbraban hacerlo cada noche, los señores Francisco Montoto, Teodoro Cabrera, Gabriel Gravier, Francisco Simón, Mario Figueredo, Guillermo Gener, Pedro N. Aguiar, Armando Cremata y José Manuel Sánchez.

Esa noche del día 19 de abril, en la petit tertulia cotidiana, el señor Francisco Montoto expuso su idea de celebrar el Día de las Madres, y laborar porque en Cuba se destinara un día del año como homenaje a las madres, siguiendo la brillante idea iniciada por Miss Anna Jarvis en la ciudad de Filadelfia. La idea del señor Montoto fue acogida con unánime calor por los reunidos y acordaron organizar un acto en homenaje a las madres, que se llevó a efecto el día 9 de mayo de 1920 en el Centro de Instrucción y Recreo, siendo este el primer acto celebrado en Cuba en honor de las madres. Víctor Muñoz recogió la iniciativa nacida en Santiago de las Vegas y le dió todo su calor, publicando en las páginas del periódico “El Mundo”, de 10 de mayo de 1920, su primer artículo abogando por la instauración en Cuba del “Día de las Madres”, bajo el título de “El Día de las Madres”.

En dicho artículo, Víctor Muñoz apunta en su fase inicial:

“El día de hoy, es el segundo domingo de mayo, que los americanos consagran como el “Día de las Madres”, y que muchos cubanos quieren destinar al mismo objeto. No sé si conseguirán su propósito los hombres generosos, que reunidos en el pueblo de Santiago de las Vegas, hace tres semanas, acordaron trabajar para que Cuba instituya este domingo cada año como “Día de las Madres”. Algunos periódicos han acogido bien la idea. Organizaciones tan poderosas como Asociación Cristiana de Jóvenes la han respaldado”.

De la referida crónica de Víctor Muñoz, sacamos los dos párrafos siguientes:

“Cuando se logre llegar a la conclusión del propósito perseguido por los que han trabajado a favor de que se cree el “Día de las Madres en Cuba”, lograrán como los americanos, que disminuya el número de los malos hijos a nuestro alrededor, y con eso habrán prestado un gran servicio a la Patria y a la Humanidad”.

“En cuanto yo, al escribir estas líneas para sumarme a los iniciadores de la noble idea antes anunciada, quiero dirigirme a los que no pueden sustraerse a la espeluznante costumbre de hacer que sus bromas giren alrededor de la madre de los demás, etc.”

Al año siguiente, con fecha 27 de abril de 1921, la Cámara Municipal habanera, a propuesta del Concejal y periodista, Víctor Muñoz, acordó celebrar el “Día de las Madres”, e instaurado de manera oficial en el Término Municipal de la Habana.

Todo lo apuntado anteriormente demuestra de manera precisa y documental, que la celebración del Día de las Madres tuvo su origen en la ciudad de Santiago de las Vegas, y la iniciativa corresponde a Francisco Montoto y García, iniciativa esta, que encontró todo el calor del alma recia y emotiva de Víctor Muñoz, ese paladín del periodismo cubano, defensor de todas las causas justas y nobles.

Mitos de la maternidad

Honrar la maternidad también fue característica de las culturas que poblaron Mesoamérica antes del encuentro entre las dos culturas. La azteca, por ejemplo, rendía culto a la madre de su dios Huitzilopochtli, la diosa Coyolxauhqui o Maztli, que según era representada por la luna.

Según la mitología, durante la creación del mundo la diosa Coyolxauhqui o Maztli fue muerta a manos de las estrellas, que celosas, le quitaron la vida para que no diera a luz a su hijo Huitzilopochtli, quien representaba al sol; sin embargo, éste sí pudo nacer, venciendo a las tinieblas.

Los indígenas rendían especial tributo a esta diosa y dedicaron a ella hermosas esculturas en oro y plata, que no solo revelan un profundo sentido artístico sino la importancia tan grande que ellos concedían a la maternidad.

El más representativo de los rituales dedicados a las madres era el celebrado a mediados de la primavera, en el cerro del Tepeyac, con el fin de honrar a la madre de los dioses, Tonantzin, cuyo nombre significa nuestra madre venerable.

Los festejos a la maternidad entre los aztecas eran de carácter sacro. Peregrinar desde distintos puntos del antiguo México para honrar a Tonatzin, era un acto de comunión cósmica y una ceremonia de reconocimiento a la propia madre.

Tonatzinera la Madrecita, tenía por mayor atributo la vida; ella la daba. De ahí su importancia y su fuerza más grande. Era el elemento vital de la sangre y, por lo tanto, también la guerra y la muerte eran sus atributos. En las fiestas se le invocaba como madre de las divinidades, de los rostros y los corazones humanos. Tonatzin aparecía muchas veces, según cuentan, como una señora vestida elegantemente de blanco; de noche gritaba y pregonaba.

También cuentan que traía una cuna a cuestas, como quien trae a su hijo en ella; iba al mercado y se acomodaba entre las otras mujeres; más tarde desaparecía, abandonando la cuna por ahí. Cuando las otras mujeres advertían la cuna estaba olvidada, se asomaban a ella y encontraban un pedernal, con el cual se hacían sacrificios en su honor.

Comparte en las redes sociales

Escribe un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.